V. H. Garduño-Monroy
Instituto de Investigaciones Metalurgicas, Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo, Cuerpo Académico Consolidado de Ciencias de la Tierra, Ciudad Universitaria, Morelia, Michoacán, Mexico
R. Pérez-Lopez
Servicio Geológico y Minero de España, Madrid, Spain
I. Israde-Alcantara
Instituto de Investigaciones Metalurgicas, Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo, Cuerpo Académico Consolidado de Ciencias de la Tierra, Ciudad Universitaria, Morelia, Michoacán, Mexico
M. A. Rodríguez-Pascua
Servicio Geológico y Minero de España, Madrid, Spain
E. Szynkaruk
Posgrado en Ciencias de la Tierra, Instituto de Geofísica, Universidad Nacional Autónoma de México, Mexico City, Mexico
V. M. Hernández-Madrigal
Instituto de Investigaciones Metalurgicas, Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo, Cuerpo Académico Consolidado de Ciencias de la Tierra, Ciudad Universitaria, Morelia, Michoacán, Mexico
M. L. García-Zepeda
Facultad de Biología, Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo, Ciudad Universitaria, Morelia, Michoacán, Mexico
P. Corona-Chávez
Instituto de Investigaciones Metalurgicas, Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo, Cuerpo Académico Consolidado de Ciencias de la Tierra, Ciudad Universitaria, Morelia, Michoacán, Mexico
M. Ostroumov
Instituto de Investigaciones Metalurgicas, Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo, Cuerpo Académico Consolidado de Ciencias de la Tierra, Ciudad Universitaria, Morelia, Michoacán, Mexico
V. H. Medina-Vega
Instituto de Investigaciones Metalurgicas, Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo, Cuerpo Académico Consolidado de Ciencias de la Tierra, Ciudad Universitaria, Morelia, Michoacán, Mexico. ; Maestria en Geociencias y Planificación del Territorio-Instituto de Investigaciones Metalurgicas, Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo, Ciudad Universitaria, Morelia, Michoacán, Mexico
G. García-Estrada
Gerencia de Proyectos Geotermoelectricos, Comisión Federal de Electricidad
O. Carranza
Geociencias de Juriquilla, Universidad Nacional Autónoma de México, Juriquilla, Querétaro, Mexico
E. Lopez-Granados
Instituto de Investigaciones Metalurgicas, Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo, Cuerpo Académico Consolidado de Ciencias de la Tierra, Ciudad Universitaria, Morelia, Michoacán, Mexico
J. C. Mora Chaparro
Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Geofísica, Departamento de Vulcanología, Ciudad Universitaria, Delegación Coyoacán, 04510, Mexico City, Mexico
Resumen
El sistema de fallas Morelia–Acambay (MAFS) consiste en una serie de fallas normales de dirección E–W y NE–SW que cortan la parte central del Cinturón Volcánico Transmexicano. El sistema de fallas se asocia a la formación de las depresiones lacustres de Chapala, Zacapu, Cuitzeo, Maravatio y Acambay. Las fallas E–W de MAFS aparecieron hace 7–9 millones de años durante Mioceno temprano. Las fallas NNW–SSE son más viejas y se han reactivado en el tiempo, desplazando y controlando a las depresiones lacustres E–W.
Se estimaron las magnitudes sísmicas de las estructuras E–W de la región de Morelia–Cuitzeo asumiendo una ruptura cosismica. Cartografía, geología estructural y paleosismología sugieren que las estructuras de MAFS en la región de Morelia–Cuitzeo han estado activas durante el Holoceno, controlando los terremotos históricos que afectan a paleosuelos con cerámica de las culturas Pirinda–Purepecha. Estos terremotos históricos también están registrados en las fallas E–W del campo geotérmico de Los Azufres. En la región de Pátzcuaro, las estructuras E–W de MAFS también se ligan a sismos fuertes ocurridos durante épocas prehistóricas e históricas. Por ejemplo, la secuencia lacustre de Jarácuaro, en el sector meridional del lago Pátzcuaro ha registrado por lo menos tres sismos importantes (Período de PostClassic, 1845 y 1858). El sismo de 1858 (Magnitud estimada de ~7.3) generó un tsunami de 2 m de altura descrito en los archivos históricos. Un sismo similar en la actualidad devastaría esta zona del estado de Michoacán, la cual está ocupada por las poblaciones de más alta densidad. De hecho, el 17 de octubre de 2007 mientras que este articulo era escrito, ocurrieron tres sismos en la ciudad de Morelia que fueron ligados a la falla normal derecha de la Central o de La Paloma. Este hecho corroboraba la sismicidad potencial de las fallas E–W y NE–SW del TMBV.